Preparar el viaje
Un día de lluvia o de viento en Lanzarote: qué hacer
Aquí rara vez llueve mucho rato, y el viento siempre tiene un lado resguardado. Cómo convertir la ocasional mañana gris o ventosa en un buen día de todos modos.
11 de junio de 2026 · 4 min de lectura

En Lanzarote no llueve mucho. Es uno de los lugares habitados más secos de Europa, y cuando la lluvia llega rara vez se instala para todo el día como puede pasar en casa. Una mañana gris aquí normalmente se despeja para la hora de comer, y una ventosa solo significa que un lado de la isla se lo está pasando mejor que el otro. En cualquier caso, casi nunca hay que dar el día por perdido. Solo hay que jugar bien tus cartas.
Aquí tienes cómo convertir un arranque gris o ventoso en un buen día.
Recuerda que la lluvia rara vez dura
Lo más útil que puedes saber es que aquí un rato de lluvia normalmente es corto. Si te levantas con el cielo gris y algo de llovizna, hay bastantes probabilidades de que despeje a primera hora de la tarde. Así que, en una mañana húmeda, lo que conviene es darle la vuelta al plan: haz lo de interior a primera hora y guárdate la playa o el paseo para más tarde, en vez de al revés. Pelear contra el tiempo rara vez funciona; esperar a que pase casi siempre sí.
Métete bajo tierra y bajo techo
Cuando llueve de verdad, las cuevas y los tubos volcánicos de la isla son la opción evidente y estupenda: espectaculares, frescos y del todo ajenos a lo que haga el cielo por encima de ellos. Las dos grandes cuevas del norte, una construida alrededor de una laguna subterránea y la otra un túnel al que bajas caminando, están entre las mejores horas de la isla con cualquier tiempo, y no digamos con lluvia.
Más allá de las cuevas, Lanzarote tiene más opciones de interior y bajo techo de las que le corresponderían a una isla pequeña, en gran parte gracias al artista César Manrique, cuya obra dio forma al aspecto de todo el lugar. Su antigua casa, construida dentro de una serie de burbujas volcánicas, es una visita realmente sorprendente. Hay galerías, pequeños museos, algún castillo que otro y los centros de visitantes repartidos por el parque nacional, y todos ellos dan de sobra para una o dos horas a resguardo del tiempo.
Busca el lado resguardado de la isla
El viento es mucho más habitual aquí que la lluvia, y el truco con el viento es pura geografía. Las costas norte y oeste se llevan el grueso de la brisa del Atlántico, que es una maravilla para el surf, el kitesurf y la espectacularidad en Famara, y mucho menos para una tarde tranquila sobre la toalla.
Cuando sopla, simplemente cruza al sur y al este resguardados. Las playas de las zonas turísticas de Playa Blanca y las calas hacia Papagayo quedan a sotavento de la tierra, y el agua ahí se mantiene notablemente más calmada y clara cuando el norte está recibiendo. En un día ventoso, esa sola decisión, cambiarte al otro lado de una isla que se cruza en media hora, puede ser toda la diferencia entre una tarde encogida y con arena en el bocadillo y una tarde estupenda.
Recorre un pueblo o un mercado
Una mañana gris es un buen momento para cambiar la playa por un pueblo, que quizá de otro modo nunca frenarías lo suficiente para disfrutar. La antigua capital, Teguise, está llena de calles empedradas y de historia y acoge un gran mercado los domingos. La capital actual, Arrecife, tiene un paseo marítimo atractivo y el bonito Charco de San Ginés, una laguna de marea rodeada de casitas blancas y cafeterías. Pasear, curiosear y acomodarte en algún buen sitio para una comida larga es una forma perfectamente respetable de esperar a que pase un chubasco, y no cuesta más que algún souvenir.
Come como si fuera el plan, no el recurso
En un día de lluvia la comida puede convertirse en la excursión en vez de en una parada rápida. Lanzarote cultiva vino en la ceniza volcánica negra de La Geria, y una visita a una bodega para una cata es un plan ideal de tarde gris: estás a cubierto, o resguardado en un patio, aprendiendo algo, y el paisaje de miles de viñas en sus hoyitos de ceniza merece el viaje por sí solo. Acompáñalo con una comida larga de pescado local y papas arrugadas y habrás convertido sin ruido una mañana perdida en una de las mejores tardes del viaje.
Y cuando despeje, como suele pasar
Como aquí el tiempo pasa de largo en vez de quedarse quieto, todo el arte de un día en Lanzarote está en mantener los planes sueltos. Haz las cosas resguardadas, de interior, de cuevas y mercados mientras esté gris, y ten los momentos al aire libre listos para cuando el cielo se abra, que suele hacerlo, muchas veces de golpe, a media tarde.
Nuestras rutas salen con todo tipo de tiempo y solo se cancelan cuando de verdad no es seguro ni amable para los caballos, así que una tarde luminosa y recién lavada tras un arranque gris suele ser un momento precioso para salir, con la luz nítida y menos gente. Puedes ver cómo funciona todo en la página de rutas si te apetece. Y si no, no te preocupes: en esta isla el sol suele estar de vuelta antes de que hayas terminado el café.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué ropa llevo para montar?
- Pantalón largo y calzado cerrado con el que puedas caminar. Nada de chanclas, dejan el pie sin protección. Una gorra y crema solar son buena idea casi todo el año, porque aquí la luz es fuerte.
- ¿Se dan cascos?
- Sí. Los cascos de equitación homologados están incluidos y los lleva todo el mundo. No hay nada que tengas que comprar ni traer.
- ¿Hay límite de peso para el jinete?
- Sí, por el bien del caballo: nuestro límite es de 120 kg por jinete. Dinos tu peso al reservar y te confirmamos el caballo adecuado antes de venir, así a nadie se le da la vuelta en la finca. Preferimos resolverlo con antelación que el mismo día.
- ¿Qué pasa si hace mal tiempo?
- Con viento fuerte o mucho calor de verano podemos cambiarte la hora, y no salimos cuando no es seguro ni justo para los caballos. Si eso afecta a tu reserva, te avisamos con antelación, no al llegar.
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